jueves, 10 de marzo de 2016


¿Te gustaría aprender a hacer jabón?
Participa en nuestro taller

Te proporcionamos el material necesario y podrás llevarte a casa el jabón fabricado por ti.


sólo tienes que traer delantal

El curso  cuesta 20 euros.
mas información 625 89 49 83


Siguiendo con el estudio del impacto que nuestros pequeños gestos pueden acabar teniendo en el planeta,  el autoabastecimiento de jabón tanto para la limpieza doméstica como para la higiene personal, es algo a tener en cuenta.


Podemos hacer las cuentas de cuánto dinero podemos ahorrarnos si sustituimos los productos de limpieza por jabón elaborado por nosotros con aceite reciclado

Si elaboramos jabón para uso personal, debemos hacerlo con aceite crudo, por supuesto, y podemos también hacer la cuenta de cuánto nos cuesta un litro de aceite (3 euros), con el que se fabrican 2 Kg. de jabón, comparándolo con la cuenta de nuestros gastos en estos cosméticos en el supermercado

Además, ahorraríamos al planeta el gasto energético de producción, envasado, transporte y comercialización de los mismos, lo cual también redundaría en nuestro beneficio.

Deberíamos tener en cuenta que consumiendo jabón natural, además, eliminamos un producto altamente contaminante, que es el aceite usado, además de ahorrar el proceso de reciclado del mismo, si es que nuestro ayuntamiento nos da esa posibilidad.

Otra ventaja, y muy importante a tener en cuenta, es que el jabón natural se define por la total ausencia de detergentes y otros químicos en su composición, con lo cual, nuestro organismo nos lo agradecerá.

Debo decir, que debo al jabón muy buenos ratos, experimentando con su elaboración, y proporcionando una estupenda fuente de ocio alternativo y útil. Además, suele constituir un buen regalo,  a la gente le suele hacer mucha ilusión tener jabón natural, y una vez que aprendes a hacerlo, siempre hay posibilidad de organizar una reunión con amigos y enseñarlo a fabricar.

Algunas cosas pequeñas  pueden tener resultados no tan pequeños.

domingo, 18 de octubre de 2015




Todas las mañanas recupero mis piezas
las junto de nuevo
después de que se me han desintegrado durante la noche
o durante la borrachera
o durante la ultima cópula
duranteel último dolor descontrolado

todas las mañanas he de recogerlas,
las ordeno en fila
o en círculos
o las esparzo desordenadas sobre la cama

algunas las tiro,
otras las guardo para luego
las mas...continúan en mis huecos
sosteniendo mi día
mi deambular perdido a veces
mis miradas
mi búsqueda inquieta tras las puertas
bajo los felpudos
detrás del fondo de los cajones

todas las mañanas me rearmo
como un andamio de bambú sin limite
como las telarañas
y salgo de casa recién hecha
con las cicatrices frescas
los pliegues nuevos
y las inconcidientes juntas

todas las mañanas recupero mis piezas
las junto de nuevo
después de la noche
otra vez, de nuevo, recién estrenada


sábado, 29 de agosto de 2015

Domingos despeñados

 
Navegan los sentidos 
por las harapientas tardes  de los domingos,
zulo de siestas incompletas, 
de amortiguados ruidos,
navegan casi a ciegas tras follar sin ganas
en la amalgama entre el gris ciego y el marengo
debatiendose apenas 
manoteando al aire
boqueando los ojos
por las rendijas de los recuerdos
perdidos, desidiosos, 
arrastrando los pies, dirigiendose al caos

navegan, sin dirección alguna
escorados sobre sus lágrimas
arriando las palmas de las manos
contra los vientos que levantan tus besos
contra las tormentas acumuladas en tu nuca
escondiendo el sexo a tu recuerdo

y asi...el domingo cae rodando por la tarde
dejando a su paso los cadáveres de tus besos
de mis recuerdos
de las veces que te soñé inserto en mi sexo
y mañana ya todo dará igual de nuevo

mientras
otro domingo acecha
acercandose insididoso
como lo haría el alquitrán
saliendo por la boca de un bidón volcado.


lunes, 25 de mayo de 2015

Tiempos rotos

Por las esquinas de tu ausencia
se escapan hoy algunas lágrimas,
por los ventanucos de las horas muertas
el cielo negro asoma sin permiso

se me caen de las manos
los sentimientos a pedazos
y muerdo para que no escapen
los recuerdos, la rabia y la pena incontenible

salen en tropel, por los ojos de la tarde
las penas, las nostalgias
las mierdas, los quereres sin dueño
y los cariños perdidos por la calle

derramo sobre el suelo la amargura
la sensacion de abandono,
me agacho ante el destrozo
intento coger algo
revolviendo despojos
escogiendo descalabros
recomponiendo lagrimas

no me contienen las manos
los trozos de todo
los pedazos rotos
los harapos que cuelgan
los jirones de besos
y vuelven a esparcirse
por el suelo pringoso
sin bocas, sin ojos, sin consuelo

no puedo decirte que te dejo
y llamarte por la noche
no puedo
no puedo
no puedo
y sin embargo...

martes, 19 de mayo de 2015

Mundos propios

La novela avanzaba,
se estructuraba,
crecía,
extendiendo sus brazos invisibles,
dejando un rumor constante de un día para otro.

y yo copiaba, al dictado,
el deambular de sus personajes,
el sonido de sus pensamientos,
el ruido del oleaje.

La fascinación de aquel juego,
tan sorprendente
como mirar hacía arriba desde dentro del agua.

Y la necesidad, ineludible
de trabajar en algo tan volátil,
como pegar el polvo de las alas de las mariposas.

La navidad se acercaba
como lo haría el alquitrán 
saliendo por la boca de un bidón volcado

domingo, 17 de mayo de 2015

He encontrado tu nombre


He encontrado tu nombre
en el hartazgo de lo caminos rectos
En el desorden de este cuarto
en los horarios cambiados
en las culpables sensaciones
en el sexo pervertido
en las melancolías nuevas
en la coherencia despiadada
en el voraz disfrute de la vida
del sexo en las formas mas crueles
en la rabiosa necesidad de tomar aire
en la cruenta soledad entera
en tus dedos insertos mi sexo
en mis incontenibles lágrimas
en los atardeceres
en las tormentas
y en las nieblas disipadas
he encontrado tu nombre




jueves, 14 de mayo de 2015

Por las rendijas de la tarde

Por las rendijas de la tarde
Se me van colando las sombras
Los lagrimones
Y los destellos de alguna risa floja

Por sus boquetes
Pasan, poco a poco
Las fotos que no te hice
Las que me diste
Y  lo que olvide de tu mirada

Por el ombligo de los atardeceres
Se me han ido colando algunos nombres
Los destrozos del tiempo
Y mi soledad y la tuya

Y con la argamasa de la rabia
De los dientes apretados
Voy cerrando grietas
Tapando los boquetes
Que me arañan
 el lado de la cama,
y
mi espalda
que nadie contempla,
nadie


sábado, 25 de abril de 2015

Todos los campos de batalla van a ser necesarios


Vislumbrar tu escorzo desde abajo en la penumbra del cuarto a oscuras,
es imaginarse casi tu dulce ceño,
es sentirte bajando una pedrera de material sincero
Y me voy contigo, solo un rato
mientras te afanas sobre mi contra el olvido,
contra la intrascendencia, 
contra el gris continuo de los dias

Y mientras, pienso
que todos los campos de batalla van a ser necesarios
para acabar con este neoliberalismo carnicero
que nos muerde,
que no puede nombrarse sin que alguien te dé un estropajo para lavarte la boca,
que habrá que pelearlo, con los dientes,
en la cama,
en tus ojos,
en los proyectos comunes,
en las tardes,
en las borracheras,

que habrá que ir metiendole los dedos en las tripas,
que habrá que jugársela en la vigilia,
en la desobediencia,
en la declaración en rebeldía

que habrá que buscar huecos,
que arder en preguntas,
que ir haciendole grietas, 
desde las horas de trabajo, 
desde la poesía,
desde los afectos de un día para otro

Planeo la derrota del engendro
mientras te siento bajando una pedrera de material sincero

y me voy contigo sólo un rato
mientras luchas, sobre mi, contra el olvido,
contra la intrascendencia,
contra el gris continuo de los días,
Y mientras pienso
que todos los campos de batalla
van a ser necesarios.




martes, 21 de abril de 2015

vivir, arder, dudar...



Vivir no es otra cosa que arder en preguntas.

Y tener el valor de contestarse, y la alegría de poder gritar lo averiguado

Salir y entrar de la gatera, sin contar los pelos arrancados, pedir un vino, una cerveza, vislumbrar al fondo aquel que nos observa, y tomarlo en préstamo esa noche, un poco, solo un rato, como un guiño.

 día  a día a día a día a día a día a día  día a día a día

Vivir como se  pueda, con la lágrima al borde de los dientes en sonrisa, con los recuerdos negros, con las esperanzas verdes y los días azules del verano, con aquellos que te arropan, y los que te arrancan pesadillas.

otro día otro día otro día otro día otro día otro día otro 

Vivir no es otra cosa que perder los modales,  los modelos,  la ropa,  los esquemas,  los mapas, y las instrucciones, buscar  en los boquetes, andar bajo el felpudo, tras las puertas, sin dejar hueco donde poder encontrar algo que brille, con la inquietud de los cestos de gatos,  la paciencia de los gusanos de  seda, y el afán del que copula con el ceño fruncido.


Vivir no es otra cosa que arder en preguntas Y tener el valor de contestarse, y la alegría de poder gritar lo averiguado.

martes, 14 de abril de 2015

¡Activismo en la cama!


Puestos a pensar sobre la influencia de lo libertario en nuestras relaciones sexo afectivas obtenemos una ya muy desdibujada idea sobre el concepto del amor libre, que en la actualidad apenas obtiene eco incluso entre los anarquistas mas recalcitrantes.

Si bien es verdad que desde sus inicios hasta ahora, algunas teorías sexo relacionales como el poliamor o la anarquía relacional han hecho algunos intentos de estructurar el amor libre, sigue chirriando un tanto la sensación de que embarcados en esta dinámica de parejas abiertas, gran energía y espacio mental está destinado al paliativo del sufrimiento por los celos, como traducción del dolor que supone el hecho de compartir de forma mas o menos voluntaria al objeto de nuestros deseos con segundas o terceras personas.

Paliativo relativo, si tenemos en cuenta que la reducción del dolor se consigue mediante una política de pactos que recuerda bastante a las reglas impositivas de la pareja patriarcal, heteronormativa tradicional: Si estamos juntos no tocarás a otras/os. En el poliamor. si estamos juntos, tu serás mi primera pareja, los jueves veré a la segunda, y a la tercera le daré menos besos que a ti (un suponer).

El principal problema de tal dinámica es que se limita a organizar los tiempos y las dedicaciones mediante pactos en un inútil intento de poner puertas al campo en el campo de los afectos, sin tener en cuenta que el principal factor que origina los celos es el sentido de la propiedad sobre el objeto amado, el sentido de exclusividad que como propiedad individual adquiere entre la interminable lista de nuestras propiedades; Convirtiendo esta relación (entre las de amigos, de trabajo, de familia...) en LA RELACION. 

En este sentido, el campo sexo afectivo se encuentra completamente contaminado por el concepto de propiedad privada propio de la dinámica capitalista de "acaparamiento" y consecuente exclusividad sobre lo acaparado.

Es entonces cuando el hecho de compartir se torna doloroso, ya que dentro de la dinámica capitalista, los objetos de nuestras relaciones sexo afectivas se vuelven nuestros e "incompartibles". Podríamos hacer un ejercicio de imaginación, intentando extrapolar los modos en que discurren las diferentes relaciones que manejamos, de trabajo, de amigos, familiares...aplicándoles la normativa que rige la pareja tradicional: Si solo pudiéramos tener un amigo en exclusividad, en cuanto a tiempos de dedicación, afectos, etc. automáticamente  salta a la vista la relación tan aberrante que supondría. Y, por supuesto, como nos nos sentimos dueños de nuestros amigos, fluimos con ellos sin celos, ni necesidad de exclusividad, ni miedo a la soledad o al abandono, compartiendo con ellos el tiempo que libremente queremos dedicar en la búsqueda de nuestra felicidad.

Si fuéramos capaces de erradicar de nuestras relaciones sexo afectivas el sentimiento de propiedad privada y exclusividad que la dinámica capitalista le confiere, y extrapoláramos nuestras dinámicas amistosas a las relaciones de pareja, automáticamente se ampliarían nuestras posibilidades sexuales y afectivas, y podríamos satisfacer aquellas que sistemáticamente se han prohibido o se han vivido con dolor.

Llegados a este punto, podríamos empezar a considerar como una forma de activismo el abordaje de estas cuestiones en nuestra cotidianidad sexo afectiva, entendida como una forma de recuperación que la naturaleza del capitalismo nos ha robado en favor de estructuras relacionales que lo fortalecen, al igual que lo concerniente al decrecimiento, las actividades autotélicas, como formatos activistas para no atender la estructura que el sistema capitalista nos propone, generando otros planteamientos aplicados en lo cotidiano para ir recuperando una parcela mas en nuestro trabajo de autoconstrucción como sujetos.

sábado, 11 de abril de 2015

Recorrerte


Recorrer con un dedo
a medias
tu espalda suave
es iniciar un viaje
que pasa por debajo
del pelo de tu nuca
es bordear el entorno 
de tus singularidades
y perder el norte
contra los espasmos
de tu dulce vientre

recorrer con un dedo
a medias
el borde de tu boca
es proseguir un viaje
que pasa por tus crestas
tus deseos turgentes
por las manos crispadas
por las sombras expuestas

recorrer con un dedo 
a medias
el sexo de un tercero
es crear de la nada
una idea insaciable
que de pronto multiplica
las bocas y los besos
los cuerpos y las pieles,
un animal único
rebulle en nuestro cuarto
con un solo gemido
plagado de humedades
de cómplices incendios
de placeres alternos
de ojos que se buscan
que repiten tu nombre.

jueves, 2 de abril de 2015

La vie est belle



Por fin Abril nos libera de Marzo, de sus locuras climatológicas y los simulacros engañosos de primaveras y caos afectivos .

He decidido acabar con Hugo, y con su permanente ocupación de mi espacio mental. Con el miedo a sentirme vulnerable ante su libertad por decreto, con las tardes vacias esperando un Telegram: "Ven".

Mi sentido de la exclusividad sobre cualquiera se ha declarado inexistente, y por tanto, mi dolor ante lo compartido involuntario acaba de desaparecer. Por eso precismente he acabado con él, para poder estar juntos unica y exclusivamente cuando la intuicion nos acompañe, he acabado con él en el sentido biblico del termino, para no esperarlo, ni quererlo, ni tener la sensación de que me abandona

De esta forma, construyo dia a dia mis relaciones, por ello, después de tanto tiempo, vuelvo a salir olfateando feromonas en el aire: posibilidades de jugar. 

Por eso abril se abre como un sugerente campo abonado a la experimentación. Me vuelvo libre en mi devenir cotidiano, en las cosas tan leves como hacer el amor u oler unos geranios o dormir un rato al sol, donde la impronta de los compromisos sinsentido no caben, no se admiten.

Y asi mi ánimo de perro mojado se seca poco a poco, encontrando en los restregones de pieles y almas una reconciliacion con el mundo que dejé a los veinte años, donde todo era posible, afortunadamente posible.



domingo, 15 de marzo de 2015

Los perros mojados no tienen amigos





 

Llevo una hora en el bar, intentando que se me seque el ánimo de perro mojado que hoy me empapa.
Son mas de las once. Vero nos ha preparado unos bocadillos, y hemos cenado en el bar vacío, echando maderos a la estufa de cuando en cuando. Tomando café en la sobremesa, esperando con ella que den las 12, la hora de cierre, la puerta se abre violentamente y aparece, inesperadamente, Olaf, sudando, con la ropa embarrada, que avanza ante nosotras sin mirarnos, quitándose la trenka a tirones, la mete en la cámara de los helados, me quita el café y el periódico y se aposenta en la mesa de al lado, como si no nos conociera, con el tiempo justo de hacer una inspiración profunda, echarse los pelos hacia atrás y fijar la vista en la prensa.

Un destello azul en la calle pone a Vero en marcha, y antes de que entendamos algo, coje la fregona y friega la puerta del bar, donde han quedado impresas las huellas de barro que Olaf ha dejado al entrar.
Friega de espaldas a la puerta, donde han aparecido dos policías. Menea el trasero mucho mas de lo necesario, y los mantiene atascando la entrada, hasta que, echándonos un vistazo, decide darse por aludida.
_ ¡Huy, perdón! No los había visto_ se posiciona tras la barra_ ¿qué van a tomar?
_ Buenas noches.., ¿Llevan mucho tiempo aquí?_ preguntan dirigiéndose a Vero, pero con una mirada nos han incluido a todos en el interrogatorio. Se ajustan los pantalones con ademán medio chulesco, ostentando la pistola y adelantando las caderas para marcar paquete.

El locutor del telediario de las 12 se empeña en anunciarnos sus noticias, pero no le oímos mientras M. Everet arrastra su voz rota por entre las patas de las sillas, subiéndosenos por los tobillos.
_ Un buen rato ¿porqué?_ Vero pasa la bayeta por la barra empapada en amoniaco, lo que hace que el mas cercano a la misma se eche para atrás.
_ ¿todo en orden?
Curvamos la boca hacia abajo y agitamos arriba y abajo la cabeza, subiendo las cejas. Nadie ha visto nada. Y se hacen un gesto uno a otro, como de: “Vámonos, de estos inútiles no vamos a sacar nada” y se despiden con un lacónico “Que tengan buena noche”, y no nos movemos hasta que los destellos azules desaparecen.

Un momento de colapso, y todas miramos a Olaf, que continúa leyendo el periódico al revés.

A estas alturas ya no debía sorprenderme la arbitrariedad que, repartida por el mundo, flota en el ambiente. La que nos sacude, injustamente en todo caso, para bien o para mal. Que igual acecha nuestra espalda para darnos un mimo, como para destrozarnos la vida. Por eso, mi ánimo de perro mojado se había secado hacia las tres de la mañana, en el cuarto de estar de casa, junto a Vero, a Sara, a Olaf y a dos botellas de JB que a esas alturas ya andaban mas que terciadas, entre restos aguachinados de hielo.

Para entonces, ya nos habíamos enterado de las clandestinas andanzas de Olaf, buscando de calle en calle, por el pueblo, un local, o casa, o lo que fuera, abandonado, para poder ocupar. Nos explicó que lo siguiente, y refiriéndose a lo siguiente daba a entender que existía un plan, era localizar un lugar a cubierto, para poder llevar a cabo las clases que se daban en la calle, para poder organizar un comedor social, un banco de alimentos, un lugar para cuidar a los niños mientras los padres trabajaran, un espacio, en fín, donde sentirnos a salvo de tanta barbarie y abandono, desde donde poder hacernos fuertes y hacer fuerza, así lo explicó.
_ Lástima que no tenga mucha práctica saltando vallas_ lo decía extendiendo la trenka ante asi, llena de chafarrinones de barro y cruzada por un enorme siete _ la tenía mucho cariño.

Hablaba de ella como si se tratara de un viejo amigo que se le hubiera muerto, con tanto sentimiento, con la lengua tan de trapo por el wiski que despertó nuestra piedad y entre tropezones se la guardamos con la promesa de arreglársela.

El cielo a veces nos hace el inmenso favor de visitarnos, después de tirar sobre nuestras pobres personas chuzos de punta, por eso, aquella madrugada, en aquel cuarto de estar donde habían permanecido tanto miedo, y penas y soledades, por fin olía a gente en marcha, a camaradería, a algo parecido a la confianza.

_ Esto está llegando a su fin....._ nos decía Olaf subido en una silla, dirigiéndonos un discurso en el que no se escuchaba pronunciar ninguna erre _ ya está bien de que nos machaquen. Vamos a demostrarles quienes somos, nos van a respetar, vamos a bajarles de sus falsos púlpitos. Seremos miles, mas que miles, seremos todos. Todos a la vez. Hemos dejado de temerlos, y ahora ellos nos temerán a nosotros, temerán nuestro nombre....., en cuanto lo encontremos..., en cuanto lo encontremos...._ su voz sonaba desfallecida y acudimos en su ayuda para evitar un aterrizaje que hubiera mermado quizá la solemnidad de sus palabras, y le dejamos un rato semiinconsciente en el sofá soñando quizá con esta cultura que dice que nos cuida y nos saca la sangre por la noche, nos ha educado a que todo lo gratis esté tiznado del tufillo de lo deleznable, impidiéndonos pedir, como una deshonrra, impididiendo que nos consideremos de manera alguna cuando nos volvemos gratis, cuando nuestra presencia no esta corroborada por el intercambio del beneficio.


Y asi nos va.

 

Cuando bajamos Olaf dormía atravesado en el sofá, imposible moverlo, imperdonable despertarlo. Le cubrimos con una manta y le dejamos acabando la revolución .







sábado, 28 de febrero de 2015

Realmente de qué estamos hablando?


El profesor intentó tomar contacto con la tierra sin conseguirlo del todo, de tal modo que sólo consiguió levantar levemente una mano, y un dedo índice retorcido, frunciendo el entrecejo, como si no se acordara de dónde se encontraba ni le importara lo mas mínimo _ y digo yo....._  ahora me señalaba debílmente, con un dedo como distraido, que señalaba a mi persona y a la ensalada que me estaba comiendo, por turnos _ yo debo asegurarme de algunas cosas que por lo demás me rondan por la cabeza desde entonces, yo necesito que usted me diga, si no le parece mal, por supuesto, cúales son sus gustos habituales, sus momentos de deleite, en qué consisten, porque estoy seguro que siguen una línea al final de la cual encontraré algo de lo que estoy buscando desde entonces.
Toda la mesa detuvo su cena y se me quedó mirando, el comedor entero atendió a la pregunta, el mundo completo paró su eterno girar a la espera de lo que yo pudiera decir, mientras el profesor continuaba agitando levemente su dedo agarrotado, mirando hacia ninguna parte.
_ …....., eeeeeeeeh........., eee...., no se.
La humanidad entera me miraba, esperando mi contestación, esperando algo.
Mi casera me miró como mira una madre que te ha pillado en falta _ contestale.
Miré hacia mi interior y busqué detrás de mis ojos, cerrándolos mientras hablaba.
_ los gatos...... atropellados...._ noté que el profesor de políticas, que se había distraído viendo el fútbol en la televisión, se volvía hacia mi, repentinamente interesado_ siempre imagino sus espectros andando por la carretera, subiéndose por los tejados, resucitados para siempre, doy la vida a todo lo que muere imaginándolo vivo de nuevo. Los descubro y les doy la vida, los echo a andar, semitransparentes, desorejados, medio pútridos, da igual, para que puedan continuar con sus cosas. Todos estamos en un lado o a otro de la linea. Lo único aque hago es traer a esta parte a los que pasaron al otro lado.
_ ¿y qué mas?_ seguía abstraido, mirando a algún lugar que yo no alcanzaba a distinguir y mi casera me observaba con un gesto indefinible.
_ pueeeees..., creo personajes, que llevan dentro una idea, alguna idea que me ha parecido atractiva en algún momento, y los hago seguir a esa idea, como secuestrados por ella, como si fuera esa idea la que maneja todo su universo, toda su fuerza, como si ellos no hicieran otra cosa que ser sus portadores.
Seguía esperando a que yo hablara.
_ Por la noche, cuando estoy acostada, imagino los montes en la oscuridad, y siento algo de pena por ellos, por su soledad, por su intemperie tan inevitable.
_ …...._

A pesar de lo absurdo de la situación, me pareció que merecía la pena implicarme en aquel juego desconocido, me despojé de todo mi pudor, y decidí dejar salir de mi todo aquello que fluyera gracias a mi abandono, exactamente igual que hacía cuando escribía.

_ ….....mirar dentro de las casas, por las ventanas, ver como la oscuridad desciende entre nosotros al atardecer, robarle a mi vecina el césped que ha cortado, tocarle las tetas a mis cabras, ver como se han cuajado los yogures, cerrar la puerta de casa por la noche, la cama suave cuando estoy cansada, sentir que mi hija respira en la habitación de al lado, ver hojas, ver verde, ver arboles, pisar algo de tierra, el olor de los tomates.....................
Continué un momento con los ojos cerrados, hasta que los abrí, otra vez en este mundo.


Todos me miraban._ ¿Alguien me puede pasar la ensalada?.....¿por favor?
Me tendieron la fuente, de la que me serví intentando no mirar a ningún lado, concentrada en mi plato, en las hojas de lechuga que iban cayendo, unas sobre otras, sin dejar de mirarlas, para no levantar la vista y enfrentarme con la expresión de todos ellos, que me miraban, lo sabía, como si me hubiera vuelto loca.

Caminábamos por la calle, a oscuras, camino de casa. Nuestros profesores se habían retirado antes que nosotras, y nos habían dejado tomando el último café en el restaurante. Paseábamos en silencio desde hacía un rato, escuchándose sobre el fondo de grillos, la gravilla crujiendo bajo nuestros pasos. Me gustaba, me había acostumbrado al frío de las noches.
Escuché un sonido que tardé en identificar, era mi acompañante, emitiendo un suspiro o un estertor, que la hacía doblarse hacia adelante _ Ya está_ pensé_ Estas cosas acaban saliendo por algún sitio_ fuí a por ella, intentando alcanzarle los hombros, porque estaba intentando sentarse en el suelo_ Acaban con nosotros, joder, tanto miedo, tanta injusticia, la puta crisis y los hijos de puta que la han creado, me cago en dios...., me cago en dios..._ cuando la tuve a mi altura le aparté el pelo de la cara, en medio de la cual tan solo atisbaba a distinguir una fila enorme de dientes, rodeando la negrura de su boca abierta..., y una enorme carcajada, absurda, inesperada, irreal y.........¡ contagiosa!, se estaba riendo, no, no se estaba riendo, se estaba desternillando, casi tirada en el suelo, apretándose la entrepierna del pantalón, la muy majadera, payasa, se estaba partiendo la caja amandíbula batiente, emitiendo sonidos ininteligibles.
_ ¡l... at...s at...p...ds!.........¡los gatos atr....p...dos!........¡los gatos atropell.........!_ y en cada intento lo daba por perdido, volviéndo a la carga, restregándose los ojos_ Pero.... ¿Tú has visto la cara que ponían........? AAAAAhhhhhh_ Suspiraba un poco y volvía a la carga _ ¿pero tú sabes la pinta que tenías diciendo todas aquellas cosas con los ojos cerrados en mitad de aquella mesa?. ¡Tocar las tetas de las cabras!..... pero si los de la mesa de al lado pagaron pitando y se fueron, pensarían, qué se yo, que estabas drogada, o abducida...._ Volvía a desternillarse, apretándose la tripa, completamente tirada en el suelo, no sabía qué hacer con ella_ AAAAAhhhhh....., y tu profesor...., se quedó un momento con ese dedito sarmentoso con el que te señalaba, suspendido sin saber si estaban borracha....., o te había dado un derrame cerebral....._ Continuaba tirada en el suelo, sin poder parar, hasta que, poco a poco, fui tomando conciencia de lo que estaba contando, de lo absurdo, de lo grotesco de la situación. No hubiera podido decir mas insensateces si hubiera fumado maria, y alli estaba yo, tan oronda, como la protagonista de una sesión de autohipnotismo, o qué se yo, soltando majaderías, y sentí aque se me doblaban las piernas, que la risa incontenible me dejaba sin fuerzas, y la foto de las caras de todos ellos, su expresión anonadada cuando terminé de hablar, no hacía mas que incitarme a reir mas y mas.

En aquella apocalipsis de alegría loca, tiradas en el suelo, como en una agonía, vi pasar ante mis ojos todas aquellas escenas que nunca hubiera soñado con contemplar desde la ventana triste, opaca de aquel piso de Madrid , desde aquella vida gris, de cuyo color no tuve constancia hasta que supe lo que era quedarse dormido debajo de un arbol. Y seguimos riendo, soltando todo ese lastre tóxico que poco a poco la civilización había conseguido que fuéramos ingiriendo, junto al humo de lo cigarrillos, al componente secreto de la cocacola, a la contaminación del aire, a la desigualdad humillante, al miedo al paro, a la explotacion, al abuso, a las noticias manipuladas, retorcidas, a la educación sesgada, a la cultura escamoteada, a la idea precocinada y subliminal de que la vida era eso que ibas llenando como podías en los huecos que iban quedando entre el ganar dinero y el gastarlo , y que una vez exprimido el sujeto, mas valía que muriera pronto para que no hiciera gasto. Eso aqui, en el primer mundo, del resto ni hablemos.
Con aquella risa, que era como un grito salvaje de liberación, se nos iba depurando el alma, quedándonos en blanco, como recién estrenadas, como en pelotas de nuevo, como hay que estar para poder vivir, si es que vivir, con mayúsculas, es lo que humildemente se pretende.







domingo, 22 de febrero de 2015

La caza




Bárbara había notado su placaje durante los últimos días, dirigiendo sus movimientos, conduciéndola a posturas absurdas, a gestos incontrolados, como te dirige la inercia en un vagón de la monaña rusa. Asi es que, aquella tarde de viernes que tomaba un café en el bar de Hans, mientras hacía tiempo para su clase, se descubrió pensando en Viktor F. De una forma un tanto desordenada y espesa, algo caliente y repugnante a la vez, como una aberración que deseamos en secreto. Necesitaba preguntarle sobre aquello que fluía hacía ya unos días, pero para ello tendría que darle pistas, le iba a pedir algo escrito, eso seguro. No dejaba de ser una especie de cacería silenciosa donde el cazador y la presa se esperan mutuamente, en una coreografía muda donde cuenta mas dónde te escondes que dónde te encuentras. La amenaza sorda del ataque por la espalda.


Viktor F. dejó de mirar a la pantalla en blanco de su ordenador. Frente a él, la enorme ventana de su estudio le ofrecía una espectacular vista de la costa y el puerto de Maelstrong que, sin embargo, tampoco veía, concentrado en buscar un modo de invitar a Bárbara a la fiesta de otoño sin que pareciera que le estaba pidiendo algo. Antes muerto que expuesto a una negativa de aquella española que taladraba con su mirada cavernícola, dejando bien claro, en cada gesto, que se podía comer a todos ellos y a su exquisita educación, como decían ellos, con patatas. Sin embargo, quería que asistiera a la dichosa fiesta. Necesitarba verla jugar en su campo, en desventaja. Un recóndito motivo le urgía a extender ante ella todo su esplendor de escritor de fama, los honores, el reconocimiento, la casa con el jardín entero encendido, hacerle bajar los ojos ante su nombre, de una vez.

Miraba el puerto sin verlo divagando deambulando por el laberinto de lo estéril .

Viktor se había ido quedando a oscuras, en la biblioteca y , al encender la luz del escritorio, las carpetas amontonadas en la esquina con los trabajos de sus alumnos le ofrecieron la solución.

Invitaría a la fiesta a los tres mejores trabajos, esa sería la excusa. Repasó los nombres que rotulaban las solapas, hasta que encontró dos que resultarían poco molestos, y abandonó el resto sobre la mesa.


Los espacios habitados por nuestros sueños, acaban convirtiéndose en alternativas a nuestra triste vida, poéticos avatares de nosotros mismos, en una realidad inalcanzable, insostenible, incongruente. Bárbara miraba por la ventana del café, sentada hacía rato en el mismo sitio, pero no veía cómo la calle se iba cubriendo de nieve, no veía la casa de enfrente donde se habían ido encendiendo las luces. El perfil de Kristin había ido tomando forma, según recorría su casa, a pesar del olor a moho, a pesar del deterioro producido por el abandono, a pesar del fregadero amarillento, el espíritu de Kristin, en su melancolía, en la soledad que Bárbara le imaginaba, en su impronta de animal asustado, similar a la que ella misma percibía a veces de sí, en el reflejo de los escaparates, tomaba cuerpo, para que su retrato se fuera haciendo posible, como reconstruir de un puzzle de cinco mil piezas con poca luz. Nada importaba, nada era tan reconfortante como el recuerdo de la manta de ganchillo sobre aquel sofá verde oscuro. ¿A quién le importaba que todo pareciera una majadería?

Pero la sensación era cierta, tuviera lógica o no, era cierta, y útil. Sabía que con ella seguiría escribiendo, como tocar una intuición que va y viene, como una melodía que se esconde de nuevo cuando nos parece que ya la tenemos.

Encarnar a Kristin para que pudiera recorrer las páginas como un personaje de este mundo no había sido difícil. Ubicarla, inventarla en el mismo faro donde había trabajado, como la habitante de una torre fortificada que era, como la princesa de los cien metros cuadrados que ocupaba aquella construcción, dotada del espíritu que ella misma ejercía en su devenir cotidiano. La luz que nos dirige, que nos orienta, que nos saca de la tempestad.

Bárbara construía en sueños el mundo donde sus personajes vivirían, dibujándolo durante los momentos inmediatos al sueño, como algo que fermenta y crece gracias a nosotros, pero también a pesar nuestro, a nuestro lado y a ratos ajeno, como el kéfir en la nevera.

Sabía, instuía mas bien que esa idea, esa sensación, necesitaba de los aperos de lo cotidiano para poder mostrarse en el papel. Pero sus personajes, por Dios, qué pedante le parecía pensar siquiera en esos términos, aquellos seres surgidos de su pensamiento iban tomando forma, teniendo voz, voluntad, un pasado, un porqué para sus actos, y se desenvolvían en espacios a veces comunes a veces inventados, a su alrededor siempre, acomodándose al espacio que ella iba creando con la naturalidad de unos invitados que se quedarían largo tiempo.

Así aprendió a ir escogiendo las caras, los caracteres, las voces, los lugares, los momentos, las luces, las sensaciones, las anécdotas, los recuerdos del pasado, los sueños, los anhelos, las filias y las fobias, los miedos, las pesadillas, los odios, las manías, en fin, todo lo que conforma el equipaje de un ser humano, para que aquella historia pudiera ser encarnada sobre el papel, para que ellos pudieran desgranar con sus actos la quimera que aquel día que estuvo sentada en la mesa de jardín de Kristín se posó sobre su cabeza: aquello que nos obliga a seguir las huellas de la creación de Frankenstein, la huella rectilínea y leve de aquella criatura en su incesante y despavorida huida del género humano. El eterno marginal, cruzado de cicatrices, de señales que le recuerdan que no es de este mundo, aunque tenga forma de hombre, aunque viva entre ellos, las señales que indefectiblemente te recuerdan quién eres, a pesar de tu aspecto, a pesar de tu entorno, como el ombligo recuerda a los delfines que son mamíferos, pesar de su forma de pez, a pesar de vivir entre ellos, como aquello que ha arrastrado a Bárbara a escribir, a pesar de su madre, de la mugre de sus primeros años, a pesar de la soledad, de su falta de formación, de su trabajo, algo, su ombligo, sus cicatrices, le recuerdan siempre quién es.


Aquel martes, ya casi anochecido, Bárbara estaba de pie, en medio de la cocina, frente a la ventana, leyendo por tercera vez la invitación recogida del buzón, con el gorro de lana y la bufanda puestos, el abrigo a medio quitar y el bolso todavía colgado del hombro: El Ayuntamiento de Maelstrom, se complace en invitarle a la fiesta de otoño que anualmente se celebra en el domicilio del reconocido escritor Viktor F, bla, bla, bla, bla, bla, en reconocimiento de los tres mejores trabajos literarios, obtenidos durante el curso de literatura al que asiste, siendo el suyo uno de ellos bla, bla, bla, se despide de usted muy atentamente, bla, bla, bla, bla.

Releyó el texto hasta cuatro veces, y cuatro veces volvió la vista hasta el destinatario donde constaba, en letras de molde, su nombre: Barbara Allende Allende.

_¿Mis resultados en el curso de literatura?_ Dejó la invitación sobre la mesa de la cocina y fué quitándose el abrigo_ pero si dejé la carpeta sin mi nombre _ Colgó el abrigo en el perchero y subió a su cuarto, a cambiarse de ropa,_ claro que ha podido deducir qué trabajo era el mio, por eliminación, pero reconocer que es uno de los tres mejores.........._ bajó a la cocina con la ropa cómoda de estar por casa, y comenzó a trastear preparando la cena, _ No me lo creo, por mas que lo ponga la carta, no me creo nada_ llenó de agua una cazuela, le incorporó un pellizco de sal y la puso al fuego_ Vamos a ver Bárbara, piensa con la cabeza, en el grupo hay profesores del instituto _ puso al fuego una sartén con aceite y un poco de harina_ de acuerdo que también asisten personas sin formación, pero menos que la mia....._ añadió pasta al agua hirviendo y leche a la harina tostada_ No me cuadra_ bajó el fuego de los macarrones y batía la salsa con una cuchara de madera, mientras espesaba_ si se lo cuento a Edna, enseguida va a empezar a ver segundas intenciones retorcidas, pero las ve en todo, ¿porqué iba a ser diferente en este caso?_ apagó el fuego de la salsa y agitó con la cuchara la pasta hirviendo, para que no se pegara_ ¿y si se lo digo a Hans?, no sé qué es peor. El sí que verá segundas intenciones, y terceras y cuartas, pero seguramente con mas base que Edna, todavía peor_ apagó el fuego de la pasta y la volcó en un escurridor _Por otro lado, ¿qué tiene de malo que alguien se acuerde de mi, por una vez en la vida?_ mezcló la salsa en una fuente de cristal, con la pasta, con hierbas picadas, con queso rallado, y lo metió todo en el horno, a gratinar_ pero ¿qué me creo?, ¿para qué se va a acordar alguien de mi?, y mas semejante personaje, No se acordaría de mi incluso si necesitase alguien para limpiarle la casa, y Ademas, es odioso, déspota y cretino _ se sentó en la cocina, mirando, sin verlo, el puerto de Maelstrom, iluminado como un Belén en la inmensidad de la Naturaleza que lo envolvía_ Lo único que le salva es que sábe qué hay que hacer para escribir.

Escuchó las llaves en la puerta de casa, Nina apareció como una tromba por el pasillo, tapada hasta la nariz con el gorro de lana y los mofletes rojos por el frio.

_ ¡No sabes qué día me ha dado mi compañera Monika!, no ha parado de presumir durante TODO EL DIA de que su padre irá a la fiesta de otoño INVITADO POR EL ESCRITOR VIKTOR F., por no se qué de algo que había escrito, HA SIDO INSOPORTABLE _ se plantó delante de Bárbara, todavía con la mochila en la espalda _ mamá....., ¿porqué llevas puesto el gorro de lana ?

domingo, 15 de febrero de 2015

Si no tuvieras miedo..¿qué harías?



Los dias siguientes se han convertido en mi recuerdo en un marasmo de sensaciones sin orden ni concierto, envueltas en la higiene mental de la ausencia de culpabilidades, parecida a la sensación de ponerse una camiseta limpia después de la ducha. He saltado la tapia de las convenciones, y, para mi sorpresa, no he caido al abismo, tan sólo al prado colindante.

Convertido el sexo en una actividad cuasi deportiva que no implicaba mas que una mínima coordinación de tiempos convenidos, mi cuerpo ha ido desperezándose después de un montón de años de someterlo a la disciplina de los compromisos.

Sara detecta mar de fondo por alguna partícula no adecuada en la forma en que Hugo me habla, o en la que yo paso a su lado, pero no sabe bien cómo interpretarlo, ni cómo abordarlo conmigo sin parecer una abuela resabiada.
_ Qué, sin novedades, verdad?_ me mira significativamente, y yo subo las cejas y arqueo hacia abajo los labios....mientras niego con muy poca convicción.
Se me queda mirando....no sabe si atreverse, y a mi me da la risa floja...._ Sara, por favor..., no me riñas por esto.
_ No, si no te voy a reñir, ya sabes tú muy bien qué es lo que pasa. El batacazo te lo vas a dar tú sola_ me mira como no conociéndome_ Pero cómo se te ocurre...tienes mas de diez años que él...., por Dios, parecería una travesura si no fuera una gamberrada...._ dejo pasar la tormenta sobre mi cabeza_ comprederás que me da igual con quien te vayas a la cama, pero te vas a hacer daño. Mira que intenté ponerte al día de lo de Olaf, por lo mismo, y ahora te metes tú solita en semejante jardín.
Me da la risa floja, no puedo parar, después de meses de apretar mandíbula, por fin me suelto, se me ablandan las piernas, lloro de risa, ante el estupor de Sara, que por un momento cree que me he vuelto loca, pero no, ella sabe que no, que sólo estamos intentando salir del terror, y me da un cachete, y me deja partiéndome la caja en medio de la cocina.

Durante aquellos días todo el mundo se ha convertido en un crisol donde yo me miro, desde donde encuentro diferentes gestos cuando intuyen mi relación con Hugo, a pesar de que, sin acuerdo alguno, se mantiene en el mas absoluto anonimato, a pesar de que sólo nos miramos cuando estamos en la cama, sin embargo algo debe flotar alrededor, algo que Olaf ha detectado, algo que tuerce su dulzura habitual en gesto dolido cuando se dirige a Hugo. Nunca pensé que él le gustase,  parece que nos vamos encontrando en cada recodo del camino en cuanto a hormonas, hay que ver.

Aquello consistía en estar todo el día con una leve contracción en el útero, con una permanente sensación de humedad allí donde desde hacía meses no había mas que la mirada de los gatos muertos de las cunetas.
Hugo se ha vuelto una imagen recurrente,  un gesto preorgásmico continuado, que se perpetuaba en mi cabeza, confundiendo la necesidad de saber de él que maldito lo que me importaba, con la urgencia de su mano caliente, o de su impetuoso vaivén.
Asi transcurre febrero, ajenos a la luz blanca y horizontal con que nos envuelve.
Y Olaf, se ha ido volviendo, con el tiempo, hosco, en contra de su dulce naturaleza, fabricando un castigo con el que se tortura y en el que me incluye, es curioso, siendo Hugo el responsable de todo este desaguisado.
Febrero ha pasado sin conciencia, sin principio ni fin, dejándolo todo movido, como un cuarto que se estuviera ventilando sin sentido del tiempo, entre urgencias hormonales y vientos que han cambiado de sitio hasta los elementos del paisaje.

Olaf se ha dejado ver muy poco por casa ultimamente. Y solamente disfruto de su compañía, tan necesaria para mi, durante las clases en la calle y los trabajos de acondicionamiento del local, al contrario que Hugo, que se pasea por mi persona casi con mas desparpajo que yo misma. Así es que peno por el mundo arrastrando esta especie de identidad parcelada que me ha nacido entre mis necesidades intelectivas y  hormonales, dedicándome a la complicada tarea de cubrirlas sin desmembrarme yo con ellas.

Y descubro a Olaf mirándome a veces....no se..., como valorándome de lejos...probablemente intentando entender qué parte de mí es la que ha hecho que Hugo haya cruzado de nuevo el puente, en vez de quedarse en la orilla desde la que él habría tenido alguna oportunidad después de la marcha de Rosario.

Y yo misma me miro, también de forma clandestina y perpleja ante el interés que alguien diez años mas joven pueda encontrar en los rasgos de mi persona. Y no acaban de convencerme las pragmáticas explicaciones de Hugo referentes a simbiosis, crisis relacionales, y demás zarandajas entre las que me encuentro permanentemente en inferioridad de condiciones.
Febrero va pasando, barriendo el universo a temporales, y yo voy aprendiendo a ser alguien insospechado. Descubriéndome en constorsiones sin mucha conciencia bajo las prácticas de Hugo, que se divierte a mi costa mientras me demuestra que soy multiorgásmica. Mientras me quita esa piel que me ha cubierto todos estos años, de europea blanca y burguesa con prácticas sexuales respetables. Aquí ya no entra la suegra a compartir verdades supuestamente universales, porque me he ido de la parte respetable del sistema y he entrado con él en la zona golfa, en los trios sexuales, en la duda ante la posible bisexualidad. ¿Hasta donde la garantía de la propia tendencia cuando otra mujer en la cama es capaz de excitarme?

El tema del trio fue algo largamente discutido, hablado, debatido. Sobre todo porque no era una idea que se me hubiera ocurrido a mi , y la propuesta por su parte me sonaba mas a terapia contra la burguesía que yo pudiera todavía arrastrar, que paso a la siguiente pantalla en aquello en lo que nos habiámos embarcado.

Después de tantos años de razonabilidad, de seguridades con respecto depende que, de falta de incertidumbres sobre cosas vitales, la última semana se había convertido en un volver a los quince, donde la sensación de vacío en la boca al escuchar Je T'aime Moi Non Plus en la discoteca donde el miedo a que alguien se acercara a pedirte un beso, el miedo a la sensación nueva, a la saliva fría y ajena, y el dolor sin remedio de ver que el objeto de tus deseos se morreaba con una veraneante de Burdeos, que había llegado la semana pasada. Otra vez, de pronto, treinta años después, la duda, el miedo, y también, qué demonios, la fascinación, por fin fuera garantías y seriedades, por fin la vida volvía a ser la aventura maravillosa de los quince años, donde poder esperar cualquier cosa al final de  la tarde.

Y en resumen, navegar en el miedo, miedo a decir si, miedo a decir no, miedo a disfrutar, a sufrir viendo cómo tocaba a otra, miedo, miedo, miedo, miedo....por fin algo real.

Fue un sábado
Había quedado con ellos en el local, que a estas alturas estaba prácticamente acondicionado para que albergar a nuestro visitantes okupas. Había acabado de comer, y llevaba unas herramientas que quedaban todavía en casa. Casi de noche, todavía los días eran extremadamente cortos y después de un ligero sol de mañana, había entrado temporal por lo que bajar hasta allí fue un recorrido lleno de viento helado, de ruido de ramas y olor a campo en invierno. Recorrí el borde del muro de piedra que acababa en la puerta del local. 
Dentro sonaba Savannah Beach .

Afortunadamente  hacía calor, Hugo había estrenado la salamandra que le bajaran unos vecinos dias atrás, y aquello, después de haber sido una ingrata nevera todas estas semanas, por fin, hoy se había convertido en un lugar absolutamente acogedor.

Escuché ruidos dentro, pero Hugo me dijo que Manuel no estaba, posiblemente se habían dado una tregua, un poco de tranquilidad después de la marejada que les envolvía ultimamente, y entonces apareció. Se llamaba Laura, y tendría unos diez años menos que yo. Al momento intuí que allí no estábamos de forma casual. Lo ví en la forma valorativa en que Laura me miraba, en la atención divertida que Hugo me prestaba, en la no se porqué sensualidad que de pronto me pareció que lo envolvía todo.

Nos sentamos en el sofá, junto a la estufa, al amor de la única lámpara que estaba encendida, y Hugo trajo unas copas y una botella de vino.

Un poco de charla intrascendente, y despues de un par de copas un devenir continuo de miradas mas o menos disimuladas, o provocativas, o todo a la vez, porque Hugo, sentado entre las dos, me acariciaba el interior de los muslos haciendo que me tensara dulcemente. Me besó repentinamente y mientras pude vislumbrar que acariciaba a Laura entre las piernas. 
 
Establecer un cuaderno de viaje para estas cosas es un imposible, como atrapar el ruido del aire, o un poco de niebla. Se que, en algún momento, aparecimos en el colchón, sin ropa y sin modales. Mientras hugo, echado, comía mi sexo, sentí curiosidad por el tacto de la piel de Laura, ella ya me estaba tocando por vez primera toqué unos pechos femeninos, y un abdomen, y bajé hasta su sexo, y estaba caliente y suave. Y busqué su clítoris, y me excité cuando la sentí gemir al contacto de mi mano. Noté a Hugo que me hacía girar de espaldas y por encima de mi me penetraba, pero antes colocó a Laura entre los dos, con lo que nosotras nos acariciábamos. Un juego y otro mas. A estas alturas Hugo me había hecho eyacular tres o cuatro veces y la caricia del clítoris se había quedado como un recuerdo, sabiendo que el orgasmo llegaría en cualquier momento. Fue después cuando se descabalgó de mi, y se acercó a Laura, dejándome momentaneamente fuera de juego. Fue como caer por una pendiente. De pronto no supe qué hacer, no supe donde colocarme, qué hacer. Para entonces él follaba con ella, la mantenía penetrada contra la cama, y yo desde fuera de ese círculo, ví como ella atrabapa toda su atención, sólo la miraba y la penetraba, y yo sentía que me iba por un agujero, que no quería estar más alli, sintiéndome morir de miedo, de soledad, mientras miraba su espalda moverse convulsamente.....hice ademán de salir de la cama, de alejarme de ellos, pero Hugo me agarró del brazo, sin dejar de penetrarla, me miró, me atrajo hacia si, me besó, mientras continuaba follando con ella, y me miró mucho rato, mucho, mientras se corría.